El lago Titicaca y sus Islas flotantes

IMG-20180228-WA0059Perú es uno de los países mas frecuentados por los viajeros aventureros y por aquellas personas que quieren descubrir la madre naturaleza. Uno de los viajes que más disfrutamos partío de Arequipa, también llamada la ciudad blanca. Su casco histórico alberga cultura religiosa y republicana, fruto de la fusión entre la influencia española y la autóctona. Segunda capital de Perú, alberga monumentos históricos y maravillosas iglesias. Cuando paseábamos por sus preciosas calles encontramos muchísimas tiendas que vendían artículos de lana hechos a mano, por lo que aprovechamos para comprar los regalitos a la familia.

Intentando conocer más de la cultura peruana, me senté junto a una señora que tejía en la calle a escuchar su historia.  Me contó que su familia llevaba tejiendo cuatro generaciones, antes lo hacían en una pequeña casita de madera a cinco kilómetros de la ciudad, sin luz y sin agua, y gracias a las ventas de lana a los turistas, pudieron trasladar su espacio de trabajo a la capital. Pude aprender muchas cosas de esta pequeña gran señora, la humildad, el trabajo y la constancia la hacían inmensamente feliz, y no necesitaba más, ya que ella decía que todo lo material estaba empobreciendo nuestros corazones.

Nuestro viaje continuó hacia el lago Titicaca. Muchos viajeros me preguntan, ¿cuál es la mejor manera de llegar allí?, pero por ahora solo hay dos opciones, ir con un coche alquilado o montarte en uno de los autobuses que hacen la ruta diaria. El autobús que cogimos marcó nuestro viaje de forma positiva, ya que la comodidad y el servicio eran inigualables, mejor que el business class de los aviones. Recomiendo mucho esta experiencia.

Tras seis horas de viaje, llegamos a la ciudad de Puno, cuyo centro histórico puedes recorrerlo caminando. Aprovechamos para ver la plaza de armas, la catedral y para dar un paseo por el borde del inmenso lago. Nuestro afán por sacar la foto perfecta de posta del Titicaca, nos hizo perdernos del grupo con el que veníamos. ¿ahora que podíamos hacer? Queríamos saber más sobre el lago y sus fascinantes islas, por lo que pedimos a un señor encantador que vendía frutas que nos indicara el lugar desde el que partían las barcas.

Las islas flotantes de Uros están habitadas por personas autóctonas que se dedican principalmente a la pesca y a la construcción de nuevas islas y viviendas. Únicamente nos dieron la posibilidad de visitar una de ellas, ya que el resto están protegidas por los Uro-Aimaras, los cuales se caracterizan por vivir de manera solitaria y tranquila. Cuando llegamos a la isla lo primero que me llamo la atención eran las hermosas polleras rosas que llevaban las señoras. Sus colores resaltaban tanto y eran tan vivos que no podía parar de mirarlos con una amplia sonrisa, estaba cautivada. ¡Nos enseñaron los bailes típicos y nos ofrecieron unas deliciosas truchas a la parrilla, ¡tenéis que probarlas!

La guinda del pastel fue la visita a la isla de Taquiles, la más grande del lago Titicaca. Allí tuvimos la suerte de conocer a un grupo autóctonos que nos acompañaron sonrientes al punto más alto de la isla, a 4000 metros de altura. Pudimos disfrutar de unas vistas maravillosas cuyo único horizonte era agua y montañas. Mientras meditábamos en silencio mirando el horizonte, escuchamos bandas de música, eran los carnavales, así que corrimos a ver sus desfiles y escuchar la música que bailaban al ritmo del compás.

Perú, rico en cultura, historia y paisajes es una país largo de recorrer… ¡pronto os contare mas experiencias de este hermoso país!

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